martes, 27 de enero de 2026

Del trazo al conteo: Por qué el aprendizaje en Fase 3 debe ser una vivencia y no una plana



Híjole, si nos ponemos a pensar, muchos de nosotros crecimos con el mismo "trauma": llenar hojas infinitas de "ma-me-mi-mo-mu" o planas del 1 al 100 hasta que la mano nos dolía. Estábamos ahí, repitiendo como merolicos, más preocupados por terminar la tarea para irnos a jugar que por entender qué significaba lo que escribíamos o contábamos.

Hoy, como docente, estoy convencido de que debemos buscar el equilibrio. La memoria es importante, sí, pero no puede estar separada de la vivencia. No podemos irnos al extremo de eliminar el ejercicio mental, pero tampoco podemos seguir con ese método tedioso que "apaga" el cerebro del niño.

Menos papel y más "materiales de verdad"
Saliendo de la zona de confort docente

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Para que un niño de primero o segundo grado realmente "cache" la idea de una letra o de un número, necesita soltar el lápiz un momento y ensuciarse las manos. Los adultos necesitamos volver a ser niños y entender que su mundo es táctil.

En lugar de quedarnos encerrados en el cuaderno, hay que usar lo que tenemos a la mano:

  • Arena, harina y plastilina: Ideales para trazar letras o formar números. El error aquí no es una mancha de borrador, es algo que se puede moldear y volver a intentar con una sonrisa.

  • Gises y el patio de la escuela: Salir a escribir en el piso o a marcar los pasos para ir al baño. Los números y las letras cobran vida cuando el niño pone todo su cuerpo en movimiento.

  • Lo que hay en la mochila: Contar los colores, las gomas o los sacapuntas. Usar estos "tesoros" para que el concepto de cantidad sea real y no solo un garabato en el pizarrón.

Sé que esto suena a mucho trabajo y a veces nos da seguridad quedarnos en lo "cuadrado", con los niños sentaditos y callados. Pero la Nueva Escuela Mexicana nos exige activarnos. Salir de ese confort y permitir el juego en el aula no es perder el tiempo, es ganar profundidad en el aprendizaje.

A veces nos frustramos porque sentimos que no nos entienden, pero la realidad es que ellos captan todo; solo necesitan que seamos más prudentes y pacientes, respetando sus ritmos y buscando siempre lo que a ellos les interesa, no lo que nos interesa a nosotros los adultos.

  1. La Tiendita Alfabetizadora: Usar empaques de productos reales. Aquí el niño lee el nombre del producto (lenguaje) y ve el precio (matemáticas) mientras juega a comprar. ¡Es aprendizaje situado al 100%!

  2. Cosecha de Historias y Números: Salir al patio a recoger piedras u hojas. De regreso, escribimos el nombre del objeto y contamos cuántos trajimos. Unimos los dos campos formativos en una sola actividad.

  3. El Inventario del Salón: Contar cuántas ventanas hay (matemáticas) y escribir un cartel que diga "VENTANA" para pegarlo (lectoescritura). El salón se convierte en su propio libro de texto.

Entiendo perfectamente que diseñar estas actividades vivenciales y buscar materiales creativos puede ser agotador entre tanta carga administrativa. No queremos que te canses ni que sientas que no te da la vida para cumplir con todo.

Por eso te invito a que te conectes a PlaneaNEM.com. Ahí vas a encontrar actividades listas para implementar en tu salón, pensadas para que te actives con tus alumnos de forma sencilla y sin agobios. Deja que nosotros nos encarguemos de la estructura pedagógica para que tú puedas disfrutar el proceso de ver a tus niños aprender con alegría.

¡Menos repetición mecánica y más asombro en cada rincón del aula!

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